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El Citroën CX, presentado por primera vez en el Salón del Automóvil de París en 1974, se convirtió rápidamente en un referente del lujo, el diseño y la innovación tecnológica. Con su nombre derivado de su sobresaliente coeficiente aerodinámico (CX 0.35), esta berlina no solo representaba un avance técnico, sino también una respuesta visionaria a los desafíos económicos de su época, como la crisis del petróleo.

Un legado construido sobre innovación

Desde su lanzamiento, el Citroën CX fue reconocido por su diseño y tecnología avanzada. Creado bajo la dirección de Robert Opron, el modelo ofrecía un confort único gracias a su suspensión hidroneumática, que ajustaba automáticamente la altura del vehículo y mejoraba la experiencia en carretera. Esta característica, junto con un interior ergonómico diseñado por Michel Harmand, sentó las bases del programa Citroën Advanced Comfort, vigente en los modelos actuales de la marca.

El CX también introdujo innovaciones como el primer sistema de frenos ABS en un coche francés en 1985 y una estructura que combinaba chasis y carrocería para minimizar vibraciones y ruidos.

Producción en Vigo: Un hito para la automoción en España

Entre 1976 y 1980, la planta de Citroën en Vigo asumió parte de la producción del Citroën CX, fabricando 17.199 unidades. Esta decisión fue posible gracias al éxito previo de modelos como el Citroën GS y al desarrollo de infraestructuras avanzadas, como nuevas naves de pintura y montaje.

La planta de Vigo destacó por su capacidad para producir vehículos premium, reafirmando su papel clave en la estrategia industrial de Citroën.

Modelos destacados y evolución del CX

A lo largo de su vida comercial, el Citroën CX amplió su gama con versiones que se adaptaban a diferentes necesidades:

  • CX Break (1975): Una versión familiar con mayor capacidad.
  • CX 2400 GTi (1977): Deportividad con inyección electrónica.
  • CX Prestige (1978): Extendido 28 cm, fue el preferido de mandatarios como Jacques Chirac, quien lo utilizó en su toma de posesión en 1995.

Esta versatilidad convirtió al CX en un éxito comercial, alcanzando más de 1,2 millones de unidades vendidas hasta el cese de su producción en 1991.

Innovación frente a la crisis energética

El Citroën CX fue diseñado para ser eficiente en una época marcada por el encarecimiento del combustible tras la crisis del petróleo de 1973. Sus motores diésel, más económicos que los de gasolina, permitieron hazañas como recorrer los 930 km entre París y Niza sin repostar. Su diseño aerodinámico también contribuyó a reducir el consumo, marcando una tendencia que sigue vigente en la industria.

Un icono convertido en clásico

Treinta años después de su retirada, el Citroën CX sigue siendo una referencia entre los amantes de los automóviles. Modelos como el CX GTi Turbo son ahora piezas codiciadas en el mercado de clásicos, impulsadas por el fenómeno Youngtimers.

Además, su legado se mantiene vivo en concept-cars como el Citroën CXperience y en su sucesor moderno, el Citroën C5 X, que rinde homenaje al diseño y la filosofía del CX.

El Citroën CX hoy: Más que un automóvil

El Citroën CX no solo marcó un capítulo importante en la historia de la automoción, sino que también redefinió lo que significaba el lujo y la innovación en un automóvil. Desde las líneas de montaje de Vigo hasta las carreteras de todo el mundo, el CX dejó una huella imborrable, consolidándose como un símbolo de la excelencia técnica y el diseño visionario.